lunes, 21 de junio de 2010

Un fantasma recorre Europa

Por Antonio Gonzalez Vieitez

Un fantasma recorre Europa. “Hemos estado viviendo por encima de nuestras posibilidades. Se acabó la fiesta”. Todas las fuerzas de la vieja Europa se han unido en santa cruzada para dejarlo bien sentado. Merkel y Sarkozy; Berlusconi y Cameron; los burócratas de Bruselas y los socialdemócratas españoles.
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Así, con ese fantasma metido en el cuerpo, todos nos sentimos desconcertados y aterrorizados. Y, como se trata de algo ineluctable, igualito que la Ley de la Gravitación Universal, no hay ninguna alternativa ¡Sálvese el que pueda! Y “Nada de las mujeres y los niños primero” brama el capitán. Hay que intentar sobrevivir en un mundo donde impera la Ley de la Jungla, en donde sobrevive el que es más fuerte y el que se adapta mejor. De ahí que las posibles salidas y soluciones solo puedan tener un marcado carácter individual. Porque [estribillo] “hay que competir”. Así, en ese mundo orwelliano, la cooperación es un peligro, y la solidaridad una forma irresponsable de suicidio. Y se entroniza el “Homo homini lupus”. El hombre es un lobo para el hombre. Y ahora ya todo está permitido.
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Las sociedades humanas dieron un gran salto adelante cuando inventaron el dinero, instrumento insustituible como medio de pago y, así, superar las limitaciones del primitivismo del trueque. Con el paso de milenios, se sabe que el dinero tiene hoy dos componentes básicos. El “dinero legal”, que se emite en exclusiva por los Bancos Centrales, y el “dinero bancario” que crean los bancos y un cada vez más variopinto elenco de entidades financieras privadas.

Simplificando un montón. El “dinero bancario”, utilizando los infinitos instrumentos que le viene proporcionando la ingeniería financiera, ha crecido de tal modo que ha pulverizado cualquier relación “sensata” con el “dinero legal”. Así, este “dinero legal”, apenas es una ridícula fracción de los ingentes volúmenes del “dinero bancario”. Es decir, cada vez hay más “dinero bancario” que no tiene como objetivo el ser medio de pago en operaciones reales de intercambio de bienes y servicios. Y entonces ¡Eureka! Quienes ejercen el control (no es necesaria la propiedad) de esas ingentes cantidades de “dinero bancario”, “abandonan” la economía real y se instalan en un muy peculiar pudiéramos llamar “mundo virtual”. Donde han conseguido, mediante la Globalización, eliminar o impedir la aparición de cualquier ley o norma que los regule. Y donde han conseguido carta de naturaleza para la impunidad de los Estados Corsarios, conocidos como Paraísos Fiscales."
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El huracán que está desmantelando el Estado de Bienestar, es consecuencia de la hegemonía absoluta que viene detentando la Economía sobre la Política. Y que, además, esa hegemonía aparece protagonizada por la Economía Virtual que cabalga y se encabrita encima de lo que llamábamos el desafuero del dinero bancario.

Y lo primero a destacar es que ese absoluto predominio de la Economía sobre la Política, se debe a la falta de acción de esta última, que se ha reflejado en el abandono progresivo de sus reglas y sus leyes. Así, la Desregulación, bajo el pretexto que la maraña de normas restaba agilidad y eficiencia a la competitividad, no ha hecho otra cosa que crear agujeros legislativos negros y otorgar plena cancha a la ¿ley? de la jungla con el objetivo de acabar con la sociedad humana civilizada.

Por tanto, lo primero que se requiere es Reconquistar la Política. Porque hay que recordar que el tortuoso camino de la civilización y el progreso, solo se ha podido transitar mediante la promulgación de leyes. Así se abolió la esclavitud, se universalizó el derecho del sufragio, se garantizó la libertad sindical, se establecieron los derechos del Hombre….Y todo eso fue posible porque había leyes, jueces y policía. Es decir, Estado de Derecho que emanaba del noble ejercicio de la Política."
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¿Y qué se puede hacer desde la Política para espantar el fantasma? De acuerdo con lo ya visto, los problemas se centran en el comportamiento incontrolado del dinero bancario y en sus infinitas y sorprendentes posibilidades de especulación, porque parece que está ocurriendo lo que le pasaba al Aprendiz de Brujo de Paul Dukas.

Si recordamos que para especular tienes que poder comprar barato y vender caro, está claro lo que hay que hacer si se quiere acabar con la especulación (cosa del todo diferente es la facilidad o dificultad de conseguirlo):

1).- Por un lado, podemos suprimir la diversidad de las monedas. Por ejemplo, hoy ya nadie puede especular desde el marco contra la peseta, porque ya han desaparecido las dos monedas. Así, si las hacemos desaparecer a todas y solo nos quedamos con una, ya podemos impedir crisis como las del Sudeste asiático en los últimos noventa y la de Argentina en 2001. Es bueno recordar que Keynes planteó, con el bancor, algo parecido hace casi sesenta años. Y es cierto que parece utópico, pero también hace diez años nos lo hubiera parecido el plantear, nada más ni nada menos, la eliminación del marco alemán para crear el euro. Una propuesta así, por supuesto, tendría importantes dificultades técnicas, pero haría imposible un tipo de especulación muy frecuente y letal, la especulación cambiaria.
 2).- De otro lado, si metiéramos en collera a la creación de dinero bancario, la economía de casino, como algunos llaman a la economía actual, dejaría de poder especular. A mi juicio, la forma perfecta y más adecuada para hacerlo es la Nacionalización de la Banca Mundial, Y que lo que hoy se llama Banco Mundial lo fuera de manera efectiva. Es cierto que se trata de una utopía (nunca una quimera) a largo plazo por su imprescindible ámbito mundial. En nuestro país y ahora mismo, se podría comenzar a nacionalizar casi la mitad de todo el sistema financiero español si, en vez de apostar por privatizar las Cajas de Ahorro, se defendiera su transformación (junto con el residual Instituto de Crédito Oficial, ICO) en Banca Pública.
3).- Por último, desde ya mismo, igual que hay leyes internacionales que penalizan la creación y circulación de billetes falsos de dinero legal, debería también de haber leyes que hiciera lo mismo con el dinero bancario que huye a los Paraísos Fiscales, donde nadie pregunta nada y todo está permitido. Ese dinero debería tener igual trato que el procedente del narcotráfico, la trata de blancas y el de los piratas somalíes.
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Para los que esten interesados les dejo los enlaces de las dos partes de este interensante articulo de Antonio Gonzalez Vieitez.